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Taller de Acompañamiento en el duelo 

Duelo sept 2026

#CaminamosContigo

"Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque muera, vivirá."
Juan 11, 25

 

EN EL PROCESO DE DUELO NO CAMINAS SOLO; LA IGLESIA ESTÁ CONTIGO PARA SOSTENERTE Y ACOMPAÑARTE.

 

“La fe nos asegura que el Resucitado nunca nos abandonará. Así podemos impedir que la muerte envenene nuestra vida y nos haga caer en el vacío más oscuro” Papa Francisco

 

Recordemos que: “Todo el proceso está surcado por preguntas, sobre las causas de la muerte, sobre lo que se podría haber hecho, sobre lo que vive una persona en el momento previo a la muerte. Con un camino sincero y paciente de oración y de liberación interior, vuelve la paz. En algún momento del duelo hay que ayudar a descubrir que quienes hemos perdido un ser querido todavía tenemos una misión que cumplir, y que no nos hace bien querer prolongar el sufrimiento, como si eso fuera un homenaje. La persona amada no necesita nuestro sufrimiento ni le resulta halagador que arruinemos nuestras vidas. Tampoco es la mejor expresión de amor recordarla y nombrarla a cada rato, porque es estar pendientes de un pasado que ya no existe, en lugar de amar a ese ser real que ahora está en el más allá. Su presencia física ya no es posible, pero si la muerte es algo potente, "es fuerte el amor como la muerte" (Ct 8,6). 

 

"El amor tiene una intuición que le permite escuchar sin sonidos y ver en lo invisible. Eso no es imaginar al ser querido tal como era, sino poder aceptarlo transformado, como es ahora". (AL.255)

 

Nos decía el Papa Francisco que: "Una manera de comunicarnos con los seres queridos que murieron es orar por ellos. Dice la Biblia que «rogar por los difuntos» es «santo y piadoso» (2 M 12,44-45). Orar por ellos puede no solamente ayudarles, sino también hacer eficaz su intercesión en nuestro favor".

 

“La unión de los miembros de la Iglesia peregrina con los hermanos que durmieron en la paz de Cristo de ninguna manera se interrumpe [...] Se refuerza con la comunicación de los bienes espirituales” (AL. 257).

 

La oración nos permite mantener vivo el vínculo del amor, confiando a nuestros seres queridos a la misericordia infinita de Dios. Cuando elevamos una plegaria por quienes han partido, expresamos nuestra fe en la vida eterna y nuestra esperanza en el reencuentro definitivo junto al Señor.

 

Aunque la ausencia pueda llenar de tristeza nuestro corazón, la oración transforma el dolor en esperanza, el recuerdo en gratitud y la despedida en una oportunidad para seguir amando. Cada oración es un acto de confianza que nos recuerda que la muerte no rompe los lazos construidos en el amor, porque en Dios toda vida encuentra su plenitud.

 

Por eso, recordemos a nuestros seres queridos con amor, agradezcamos a Dios por el don de sus vidas y confiemos en que el Señor, rico en misericordia, los ha acogido en su abrazo eterno.

 

"La Biblia habla de un Dios que nos creó por amor, y que nos ha hecho de tal manera que nuestra vida no termina con la muerte" (cf. Sb 3,2-3).

 

Si aceptamos la muerte podemos prepararnos para ella. El camino es crecer en el amor hacia los que caminan con nosotros, hasta el día en que «ya no habrá muerte, ni duelo, ni llanto ni dolor» (Ap 21,4).

 

 "De ese modo, también nos prepararemos para reencontrar a los seres queridos que murieron. Así como Jesús entregó el hijo que había muerto a su madre (cf. Lc 7,15), lo mismo hará con nosotros. No desgastemos energías quedándonos años y años en el pasado. Mientras mejor vivamos en esta tierra, más felicidad podremos compartir con los seres queridos en el cielo. Mientras más logremos madurar y crecer, más cosas lindas podremos llevarles para el banquete celestial". (AL. 258)

 

 

Respondiendo al llamado del Papa Francisco, desde el Servicio Arquidiocesano de Evangelización de la Familia, queremos acompañarte en este momento.  Te invitamos a participar, en el taller de acompañamiento en el duelo un espacio formativo y espiritual conformado por 10 encuentros, totalmente gratuitos.

 

 

¡Ven y participa! Será un tiempo para expresar lo que llevamos en el corazón, fortalecer la esperanza y descubrir que, aun en medio del dolor, el Señor camina a nuestro lado y nos sostiene con su amor.

 

 


 

Frecuencia: 10 encuentros:  nueve sesiones virtuales y una sesión presencial.

 

  • Sesiones virtuales: 7, 14, 21 y 28 de septiembre y 5, 13, 19, 26 de octubre y 3 de noviembre

  • Sesión presencial: 7 de noviembre  

 

Todos los lunes (modalidad virtual - Plataforma Zoom) - Inicia el lunes 7 de septiembre de 7:00 p.m. a 9:00 p.m.

 

Último encuentro (modalidad presencial - Casa de la Diaconía para la Esperanza Cra. 13 # 68 - 50 Chapinero) - El día sábado 7 de noviembre de 8:00 a.m. a 12:30 p.m.

 


 

¡Recuerda!  Para afrontar el duelo...

 

  • Conocer lo que se está viviendo. 

  • Permitirse transitar por el dolor.

  • Elaborar las tareas del duelo.

  • Implicarse y participar activamente del taller.  

     

A través de los talleres de duelo ayudamos a las personas a encontrar nuevamente su sentido de vida y a recuperar la esperanza. Guiamos a las personas en su proceso de aceptación, promoviendo la sanación emocional y fortaleciendo su capacidad para seguir adelante,  en los talleres no solamente ofrecemos consuelo, sino herramientas prácticas para afrontar el dolor y construir una vida plena después de la pérdida. Conoce más aquí. 

 


Escuchemos a continuación la invitación del Padre Johnier de Jesús Montoya Castaño, coordinador del Servicio Arquidiocesano de Evangelización de la Familia (SAEF). 

 

 

Audio file

 

 Realiza la inscripción: aquí


"Aunque la certeza de morir nos entristece, nos consuela la promesa de la futura inmortali­dad. Porque la vida de los que en ti creemos, Señor, no termina, se transforma. Porque nuestros seres queridos no han desaparecido en la oscuridad de la nada: la esperanza nos asegura que ellos están en las manos buenas y fuertes de Dios". (AL, 256) 

 

¡Los esperamos!